Era una vez un duende llamado Buford que vivía en un pequeño bosque.
El era el duende más débil y más feo de todo el bosque, era antipático, a las duendecillas les repugnaba y no tenía amigos. Un día se encontró un trebol de cuatro hojas y desde ese día, a pesar de que era muy feo y antipático, tuvo muchos amigos y tuvo éxito con las duendecillas.
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